Andreas Von Gehr: Representación de Paisaje, en AJG Gallery

Imagen

Andreas Von Gehr, Star. 2013 – Impr. dig. sobre lienzo y acrílico. 117x133cm

Andreas Von Gehr (Chile, 1972) presenta en AJG Gallery la muestra Representación de Paisaje, un trabajo donde cuestiona la imagen y la legitimidad de las disciplinas artísticas tradicionales creando una hibridación entre pintura, fotografía y recursos digitales. Con ellas, provoca una fragmentación-deconstrucción de la imagen que, tras un proceso de asimilación, recompone y dota de un nuevo significado con el objetivo de invitar al espectador a un replanteamiento de todo aquello que conforma su entorno. Representación de Paisaje trata del lugar donde habitan sus vivencias y reflexiones sobre el contexto personal, político y social que vive en su país, un paisaje interior que materializa en su obra y que termina siendo un nexo para involucrarnos en su realidad. Esta fragmentación, representada a veces en “explosiones”, emana de su interés por lo identitario, por su ascendencia germánica y la importancia que otorga a cada parte como elemento fundamental de un todo, existiendo una paralelismo entre el concepto de su trabajo y el uso de los medios.

La búsqueda en la recomposición se manifiesta en RE-BIO-GEHR, una instalación donde el artista crea una genealogía a partir de un centenar de pequeños retratos de su padre cuando era niño, que colocados según reglas perceptivas, concluye con la composición del retrato actual de su padre. Aquí el concepto de tánatos y pervivencia que se hallan de modo tácito en la fotografía se reitera, y convierte estos elementos en una dualidad entre vida y muerte. Esta pieza significa un eslabón de su identidad, ya que Von Gehr padre es un inmigrante alemán afincado en Chile en la década de los 60. El nombre es asimismo un juego de palabras: Rebioger se trata de una propuesta médica para frenar el envejecimiento celular, existiendo por tanto un paralelismo entre las pequeñas partes que funcionan como células y la imagen final del sujeto fotografiado, perpetuándose más allá de su muerte.

Un elemento importante en la obra de Von Gehr es la reiteración. Existe un entramado de elementos pseudo-celulares que se multiplican creando un juego visual cuyo fin es la conformación de una imagen. Esta ratificación funciona como un mensaje enérgico, como ocurre en STAR, una obra conformada a base de palabras pertenecientes al himno chileno donde desde cierta distancia, el espectador va vislumbrando una composición fotográfica en la que aparece una escena perteneciente a la marcha estudiantil. El himno, unido a la figura de la estrella de la bandera de Chile son dos elementos que ejercen un gran contraste con la imagen: una antítesis de significados, el anhelo de libertad, la defensa de los valores y libertades de un himno, que paradójicamente conforma una imagen convulsa y de autoridad política. La estrella aparece inscrita en la explosión sobre la fotografía, descontextualizada, incluso parece sangrar. La cámara fotográfica actúa aquí casi como un arma, como lo concebían en los años 20 fotógrafos como Edward Weston, quien afirmó que la fotografía estaba mucho más preparada que la pintura para “penetrar el espíritu hoy” y estaba dotada de mayor validez que ésta para golpear sensibilidades.

La profundidad y la fuerza que va unida a su obra nos hace percatarnos de la reveladora simbología que encierran estas piezas. La fotografía en que aparece la Real Casa de la Moneda de Chile vuelve a la idea de reiteración, con la diferencia de que aquí no existe juego visual alguno, sino que hay un mensaje mucho más directo. Sobre la fotografía en blanco y negro, que le otorga un sentido de atemporalidad, aparece nuevamente la estrella, encima del mayor símbolo político de Chile, la casa del gobierno, que aparece por un lado más iluminado que otro creando una dualidad: toda moneda tiene dos caras, este es el lugar donde nacen y mueren las leyes, la democracia, la dictadura, el neoliberalismo económico, la pobreza extrema…

El AUTORRETRATO es por sí mismo una estrategia comunicativa a la vez que un punto de inflexión del que brota un sinfín de interrogantes sobre todas aquellas cuestiones que afectan al individuo. En primera instancia, la forma del artista se presenta casi como una aparición; los rasgos faciales no se perciben con detalle, no existe la imagen clara. La falta de nitidez interroga al espectador, y a medida que éste se acerca vuelve a encontrarse con la célula, la reiteración. Esta vez, el entramado es el rostro de Von Gehr niño, repetido como un eco, casi como un tejido o piel que envuelve un todo, aludiendo al pasado, a las raíces auténticas, a los ideales iniciales, a los de su himno y bandera. Su imagen, al igual que el panorama de la vida chilena, aparece confusa y su identidad se desvanece con todo ello.

Todas estas explosiones tienen de algún modo algo de premonitorio, llegando a su última consecuencia en la pieza TRAMA FRAGMENTO, donde el paisaje se despliega sin reticencias, los límites se expanden y se desata una fuerza centrífuga donde el vigor de la detonación fulmina todo, el único modo de que en algún momento todo pueda llegar a renacer.

Las composiciones de Andreas Von Gehr están cargadas de significado, siempre en relación con lo político, lo social y lo personal, una diversidad de temas que relaciona con la de su mapa genético, y la de su praxis. Así es como Von Gehr compone una nueva identidad, una nueva propuesta de representación de paisaje. En definitiva, una nueva forma de hacer arte.

María Arregui

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